El cliente no necesitaba planos ejecutivos. Necesitaba saber si sus ideas podían convivir en el espacio real: exhibición, hospitalidad, mobiliario, circulaciones y presencia de marca. El punto de partida fueron esquemas realizados en PowerPoint.

Interpretar antes de modelar
Modelar no significó copiar el esquema. Hubo que jerarquizar usos, verificar distancias, ajustar proporciones y construir una lógica común. El modelo 3D permitió detectar tensiones que en dos dimensiones todavía no eran visibles.

Visualizar también es tomar decisiones.
Una herramienta para acordar
El resultado no buscó reemplazar la documentación futura. Funcionó como un territorio compartido entre cliente y diseñador: una imagen precisa para evaluar estética, escala y funcionamiento antes de construir.
